Grecia y Roma cimentaron las bases de la civilización occidental. Aquí, la razón y la estética se materializan en figuras de victoria como la Diosa Nike y en la rigurosidad arquitectónica de las Cariátides. No obstante, este legado también revela las tensiones de su época: desde la fragilidad de la democracia simbolizada en el Ostracón —utilizado para desterrar ciudadanos— hasta la megalomanía del Imperio Romano reflejada en el Coloso de Nerón y el mito protector del Escudo de Medusa. Es un espacio donde la geometría sagrada y la política se funden en una sola identidad.