Es un periodo marcado por el despertar de la conciencia y la lucha por la supervivencia. En este sector, los restos óseos de Lucy, nuestra ancestra bípeda más famosa, conviven con las primeras manifestaciones del pensamiento simbólico y espiritual del Paleolítico, como la Venus de Willendorf. Esta etapa de oscuridad y misterio culmina con el dominio de los astros en Stonehenge y el nacimiento de la escritura grabado en la Piedra Rosetta, el objeto que permitió al ser humano moderno descifrar los jeroglíficos egipcios y poner fin al silencio de la prehistoria.